November 19, 2021
From Liberation News
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El Partido por el Socialismo y la Liberaci贸n se une a millones de personas en todo el pa铆s para expresar nuestra completa indignaci贸n por la absoluci贸n de Kyle Rittenhouse de todos los cargos. Una vez m谩s, el sistema judicial de Estados Unidos ha funcionado para proteger a un asesino racista, que sali贸 a las calles de Kenosha el 25 de agosto de 2020 para hacerle guerra a la gente que protestaba por los disparos de la polic铆a a Jacob Blake, un hombre negro de 29 a帽os. El veredicto es un exasperante recordatorio de la naturaleza fundamentalmente supremacista blanca del sistema legal capitalista de Estados Unidos.

La absoluci贸n de Rittenhouse tiene ramificaciones tremendamente peligrosas. En efecto, otorga una licencia para matar a los vigilantes de la derecha, que ahora se sentir谩n a煤n m谩s facultados para aterrorizar a la gente en nombre de la 鈥渓ey y el orden鈥. Existe una larga y mort铆fera tradici贸n de violencia de tipo miliciano de extrema derecha en Estados Unidos, y esta amenaza ha recibido ahora un enorme impulso por parte del Estado.

El tribunal canguro presidido por el juez Bruce Schroeder fue una verg眉enza, y aument贸 en gran medida las posibilidades de que Rittenhouse fuera absuelto por el jurado, compuesto casi todo de personas blancas. El proceso estuvo ama帽ado desde el principio, y se volvi贸 m谩s y m谩s absurdo con cada d铆a que pasaba.

No hay duda de que Rittenhouse fue el agresor

El caso presentado por los abogados de Rittenhouse gir贸 en torno a la alegaci贸n de defensa propia. Esta narrativa fue recogida por los medios de comunicaci贸n corporativos en un intento de preparar a la opini贸n p煤blica para que aceptara una absoluci贸n, y rid铆culamente ha llegado incluso a algunos c铆rculos de medios alternativos. Pero un examen de los hechos deja claro que Rittenhouse fue el agresor.

Un v铆deo grabado con un tel茅fono m贸vil en el que se escucha a Rittenhouse dos semanas antes de los sucesos del 25 de agosto permite conocer su estado de 谩nimo en ese momento. El v铆deo hace un acercamiento a personas que salen de un CVS con objetos en las manos, presumiblemente participando en el saqueo de la tienda. A una de las voces, que suena exactamente como Rittenhouse, se le oye decir: 鈥淗ermano, ojal谩 tuviera mi maldita AR ahora mismo. Les estar铆a disparando balas鈥. A pesar de que la fiscal铆a intent贸 que el v铆deo fuera admitido como prueba, el juez parcial Schroeder rechaz贸 esa moci贸n.

Las protestas contra el tiroteo racista de la polic铆a contra Jacob Blake continuaron el 25 de agosto y estuvieron marcadas por un notable aumento de la presencia de vigilantes. Ese d铆a, Rittenhouse viaj贸 a Kenosha desde su casa en Illinois y m谩s tarde, por la noche, fue a casa del padrastro de su amigo para recuperar su arma. Despu茅s se uni贸 a una milicia de derecha reunida en un concesionario de autom贸viles llamado Car Source. El propietario del concesionario no les pidi贸 que 鈥減rotegieran鈥 el lugar. Rittenhouse no ten铆a absolutamente ninguna raz贸n para estar all铆: 茅l, junto con sus vigilantes justicieros fascistas, salieron fuertemente armados con la intenci贸n de aterrorizar o incluso matar a sus oponentes pol铆ticos que se levantaban contra el racismo. Es rid铆culo que una persona en esa situaci贸n alegue 鈥渄efensa propia鈥.

M谩s tarde, durante la noche, Rittenhouse se separ贸 de la milicia en la que se hab铆a integrado. Al acercarse al aparcamiento de un concesionario de Car Source a las 11:48 p.m., Rittenhouse pas贸 corriendo junto a Joseph Rosenbaum y dej贸 caer un extintor que llevaba. Rittenhouse levant贸 su rifle para apuntar a Joshua Ziminski, que estaba destrozando coches en el aparcamiento pero que no supon铆a ninguna amenaza para Rittenhouse. Alguien de la multitud grit贸: 鈥溌rma, arma, arma!鈥. Rosenbaum, que estaba desarmado, corri贸 hacia Rittenhouse. Rittenhouse corri贸 a varios pasos de Rosenbaum, se gir贸 y dispar贸 a Rosenbaum en la cadera. Rosenbaum cay贸 al suelo incapacitado. Rittenhouse dispar贸 a Rosenbaum tres veces m谩s mientras estaba en el suelo. Un disparo en la espalda lo mata.  

Un grupo de personas sigui贸 a Rittenhouse, creyendo que pod铆a volver a matar. A las 11:49 p.m., Rittenhouse tropieza y cae en la calle. Un individuo desconocido intenta patear a Rittenhouse. Rittenhouse dispara a este individuo y falla. Anthony Huber salta valientemente a la refriega para intentar arrebatarle el rifle a Rittenhouse. Rittenhouse dispara a quemarropa y le dispara a Huber en el coraz贸n, mat谩ndolo. Gaige Grosskreutz se acerc贸 a Rittenhouse con una pistola desenfundada para defenderse, una acci贸n perfectamente razonable teniendo en cuenta que Rittenhouse acababa de asesinar a alguien literalmente un minuto antes. La pistola est谩 apuntando en direcci贸n contraria a Rittenhouse y s贸lo despu茅s de que 茅ste dispare a Grosskreutz en el b铆ceps, el brazo de Grosskreutz cae y apunta a Rittenhouse. Grosskreutz huye para buscar atenci贸n m茅dica.

Rittenhouse se levanta y corre hacia una l铆nea policial con las manos en alto. Los transe煤ntes gritan: 鈥溌se es el tirador! Este tipo ha disparado a alguien!鈥 mientras Rittenhouse camina hacia los coches de polic铆a blindados. La polic铆a permite que el adolescente armado pase entre sus filas sin detenerlo ni siquiera interrogarlo.

Esto fue emblem谩tico de la actitud amistosa de la polic铆a hacia los paramilitares de extrema derecha que se hab铆an movilizado esa noche. El Departamento de Polic铆a de Kenosha conspir贸 con los vigilantes para reprimir e intimidar a los manifestantes antirracistas. A las 9:57 p.m. el sargento de la polic铆a de Kenosha, Adam Jurgens, envi贸 un mensaje a trav茅s del sistema de mensajes internos de la polic铆a diciendo: 鈥淪i surgen problemas y esos grupos [de milicianos] entran en la mezcla, por favor denles 贸rdenes verbales de retirarse si tenemos los recursos para manejar las llamadas de servicio. Muy amable, pero tenemos que manejar nuestros asuntos internamente en la medida de lo posible鈥.

La frase final 鈥渆n la medida de lo posible鈥 y el calificativo 鈥渟i tenemos los recursos para atender las llamadas de servicio鈥 indican que la polic铆a estaba considerando recurrir a las milicias como una opci贸n para 鈥渕anejar鈥 a los manifestantes si la situaci贸n se sal铆a de su control. Esto resume perfectamente el papel hist贸rico desempe帽ado por los paramilitares de la supremac铆a blanca como auxiliares de las fuerzas policiales oficiales de la supremac铆a blanca.

La c谩lida relaci贸n entre la polic铆a y los vigilantes puede verse en un v铆deo en el que la polic铆a ofrece agua a un grupo de vigilantes. Aproximadamente a las 11:30 p.m., un veh铆culo protegido contra minas y emboscadas se anuncia a los milicianos y les pregunta si quieren agua. Rittenhouse, con su caracter铆stica camisa verde, gorra blanca y botiqu铆n naranja, pide agua a los polic铆as. Mientras los agentes exigen a los manifestantes antirracistas que se vayan por haber violado el toque de queda, dan las gracias a la milicia. 鈥淪e lo apreciamos chicos. De verdad que s铆鈥, dice el polic铆a que maneja el MRAP. La polic铆a no detuvo a los milicianos por pinchar neum谩ticos en la zona o por apuntar provocativamente con sus armas a los manifestantes.

Un miembro de la milicia de derechas dijo al New York Times (y a los manifestantes la noche del 25 de agosto) que la polic铆a le hab铆a dicho a los vigilantes que iban a empujar a los manifestantes antirracistas por la calle en su direcci贸n. La polic铆a lo niega, pero ciertamente forma parte del conjunto de herramientas est谩ndar de represi贸n de la polic铆a el ingeniar provocaciones de esta naturaleza.

El juez ama帽a el juicio a favor del asesino

Incluso antes de que comenzara el juicio estaba claro que el juez Schroeder estaba predispuesto a favor de Rittenhouse. Decidi贸 acceder a la petici贸n de la defensa de prohibir el uso del t茅rmino 鈥渧铆ctimas鈥 para describir a las personas a las que Rittenhouse dispar贸. Al mismo tiempo, Schroeder deneg贸 la petici贸n de la fiscal铆a de prohibir igualmente el uso de palabras como 鈥渟aqueadores鈥, 鈥渁lborotadores鈥 e 鈥渋ncendiarios鈥 para describir a esas mismas personas.

Uno de los momentos m谩s dram谩ticos (y desagradables) del juicio se produjo cuando el propio Rittenhouse subi贸 al estrado. Ampliamente ridiculizado por ser una actuaci贸n evidentemente escenificada, Rittenhouse rompi贸 a llorar mientras relataba y defend铆a sus acciones asesinas de aquella noche. El juez dio credibilidad a este rid铆culo espect谩culo al llamar a un receso para permitir que Rittenhouse se tranquilizara.

El juez permiti贸 pr谩cticas muy inusuales en la sala para enviar un sutil mensaje psicol贸gico a los miembros del jurado de que Rittenhouse no supon铆a una amenaza para nadie, alimentando la narrativa racista de la defensa de un 鈥渂uen chico鈥 atrapado en una mala situaci贸n. Una foto infame muestra a Rittenhouse asom谩ndose justo por detr谩s del hombro del juez mientras ven juntos las pruebas de v铆deo: 隆a una persona que est谩 siendo juzgada por dos asesinatos y que intenta un tercero se le permite rondar sin esposas unos metros por detr谩s del juez que preside! Al final del juicio, se extraen papelitos de una t贸mbola al azar para determinar qui茅nes ser谩n los 煤ltimos miembros del jurado que deliberar谩n un veredicto. Esta tarea suele realizarla un secretario judicial, pero en este caso el juez permiti贸 que el propio Rittenhouse sacara las papeletas.

El 11 de noviembre, el juez Schroeder lleg贸 a ordenar a toda la sala que aplaudiera a un testigo de la defensa. Cuando John Black, un veterano del ej茅rcito y 鈥渆xperto en el uso de la fuerza鈥 tra铆do al tribunal por los abogados de Rittenhouse, estaba testificando, Schroeder pregunt贸 a la sala si alguien hab铆a servido en las fuerzas armadas, ya que era el D铆a de los Veteranos. S贸lo Black se identific贸 -隆despu茅s de que Schroeder se lo pidiera! 鈥 y se pidi贸 a la sala que aplaudiera al hombre tra铆do por la defensa para argumentar que Rittenhouse era inocente.

Incluso si la condena por asesinato estaba en duda debido a la naturaleza parcial del juicio, parec铆a completamente obvio que Rittenhouse ser铆a, como m铆nimo, declarado culpable de posesi贸n ilegal de un arma de fuego, ya que ten铆a 17 a帽os en el momento de los asesinatos y, como menor, no estaba autorizado a poseer o llevar su arma. Pero Schroeder desestim贸 este cargo antes de que el jurado pudiera siquiera considerarlo. En un movimiento extraordinario, Schroeder b谩sicamente anul贸 la legislatura del estado de Wisconsin e invalid贸 toda la ley en cuesti贸n debido a un tecnicismo relacionado con la forma en que estaba redactado el estatuto.

Nadie puede decir honestamente que un adolescente negro juzgado por m煤ltiples asesinatos habr铆a recibido el mismo tipo de tratamiento en cualquier tribunal de Estados Unidos. Los denodados esfuerzos por demostrar la presunci贸n de inocencia de Rittenhouse, las ventajas incorporadas para sus abogados y la cobertura favorable de los medios de comunicaci贸n no podr铆an ser m谩s diferentes del racismo judicial del que son v铆ctimas habitualmente los j贸venes negros de clase trabajadora y otros de comunidades oprimidas. Pero Rittenhouse es un justiciero racista blanco, y por lo tanto tiene derecho a amplias protecciones en el sistema de 鈥渏usticia鈥 de Estados Unidos.

La violencia de los vigilantes es una herramienta de la clase dominante

La clase dominante capitalista estadounidense ha recurrido durante mucho tiempo a la violencia paramilitar fascista y supremacista blanca en momentos cruciales para estabilizar su sistema. Esto se remonta al final de la Guerra Civil, cuando el Ku Klux Klan y organizaciones similares fueron utilizadas para hacer retroceder el proyecto radical de la Reconstrucci贸n mediante el empleo de un terrorismo brutal. A principios del siglo XX, el Klan resurgi贸 para reprimir la creciente militancia obrera y la lucha por la libertad de los negros. El Estado permiti贸, foment贸 y organiz贸 una violencia fascista similar contra los movimientos populares de los a帽os 60 y 70.

M谩s recientemente, hubo un aumento del 鈥渕ovimiento miliciano鈥 en la d茅cada de 1990 que culmin贸 con el atentado de 1995 en Oklahoma City, donde un explosivo colocado por miembros paramilitares de la supremac铆a blanca mat贸 al menos a 168 personas. Los grupos fascistas recibieron una oleada de energ铆a con la elecci贸n de Donald Trump y, posteriormente, con la aparici贸n de teor铆as conspirativas antivacunas de extrema derecha.

La absoluci贸n de Rittenhouse es una clara se帽al del gobierno de que los justicieros que maten a manifestantes antirracistas -o a cualquier tipo de manifestante progresista- gozar谩n de impunidad. Todo lo que tienen que hacer es decir que temieron por sus vidas y alegar defensa propia.

Pero el movimiento contra el racismo no se dejar谩 aterrorizar hasta la pasividad. En Kenosha y en todo el pa铆s, los manifestantes est谩n saliendo a la calle para demostrar que no se dejar谩n silenciar por esta grave afrenta a la justicia.




Source: Liberationnews.org