November 10, 2023
From Workers.org
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Basado en una charla pronunciada en una reunión del Partido del Mundo Obrero celebrada el 19 de octubre de 2023 en Nueva York.

Con cualquier lucha por la liberación nacional, el rol de la violencia del oprimido versus la violencia del opresor se convierte en un debate dentro del movimiento mundial. Este debate se ha producido durante muchas generaciones, comenzando con la Comuna de París en 1871, cuando los trabajadores y los pobres de París se atrevieron a tomar el poder del Estado durante 72 días para desafiar el régimen represivo de la burguesía francesa dominante. 

Traducción de la pancarta: Autodeterminación para todas las naciones árabes, Boston, 17 de octubre de 2023. MO FOTO: Stevan Kirschbaum

Aunque los obreros y los pobres fueron finalmente derrotados, estas importantes lecciones fueron examinadas por Karl Marx en “La guerra civil en Francia”. La obra de Marx ayudó a sentar las bases de “El Estado y la Revolución” de Vladimir Lenin, explicando el papel del Estado represivo y el triunfo de la Unión Soviética. Ha habido otras luchas importantes en las que la cuestión de la violencia se convirtió en una cuestión central en Vietnam, Cuba, Chile, Angola, la República Popular Democrática de Corea y otros lugares, así como rebeliones de los oprimidos dentro de Estados Unidos. 

Como marxistas, no vemos esta cuestión de la violencia como una cuestión moral o aislada, como suelen hacer los pacifistas y los liberales. Es parte integrante de la lucha de clases que va al corazón de qué lado estás: del lado del opresor o del lado del oprimido; del lado de los que tienen o de los que no tienen; del lado de la clase obrera o del lado de los patrones. 

Se reduce a apoyar a los pueblos oprimidos que han sido superexplotados por el capitalismo y el imperialismo, no sólo durante un día, un mes o un año, sino durante décadas e incluso siglos. En el caso de los palestinos colonizados, han pasado 75 años desde la Nakba. 

Resistencia armada en la Sudáfrica del apartheid

Durante el apogeo de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, hubo un periodo en el que las masas negras y sus representantes, como el Congreso Nacional Africano, intentaron hacer un llamamiento al régimen racista para una transición de poder con protestas pacíficas y otras acciones no violentas. Estos llamamientos se ahogaron en sangre con atroces masacres a manos de la brutal policía del apartheid, sobre todo en los municipios en donde la población era negra ––  Soweto en 1976 y Sharpeville en 1960. 

Estos ataques terroristas provocaron un cambio en la táctica de las fuerzas de liberación, que consideraron que no tenían otra opción que organizar un brazo armado de la lucha contra el apartheid para combatir con la fuerza tanto por la supervivencia como por el cambio social. Esta importante decisión se tomó en el entendimiento de que cualquier resistencia armada sería defensiva porque el régimen del apartheid tenía a su disposición el armamento más sofisticado de Occidente, incluido el de EE.UU. Los guerrilleros de Sudáfrica tuvieron que recurrir a la clandestinidad para recuperar armas de países socialistas como la antigua Unión Soviética, junto con la ayuda militar de Cuba socialista. 

Y a medida que el apartheid quedaba más aislado y era más repudiado en todo el mundo, la resistencia armada fue tachada de “terrorismo” por el régimen del apartheid y sus aliados imperialistas en un intento de demonizar la lucha a los ojos del movimiento mundial. Pero al final les salió el tiro por la culata, porque las masas respaldaron la lucha armada, que finalmente condujo al fin del apartheid legal.

Los palestinos desafían al sionismo y al imperialismo

En este momento, el heroico levantamiento en Gaza, Cisjordania, incluido Yenín y otras zonas de los Territorios Ocupados en el Israel sionista que comenzó el 7 de octubre ha ocupado el centro de la escena mundial en la cuestión de la violencia. Esta justa lucha está en primera línea para desafiar al imperialismo en la región y en el mundo. Hace más de 75 años que se formó el Estado colonial de colonos de Israel, que dio lugar a otra forma de apartheid. 

Durante ese tiempo, la población indígena palestina ha sido bombardeada, brutalizada, exiliada a otras partes del mundo y convertida en refugiada en su tierra ancestral por un régimen racista y terrorista. Este régimen actúa como un puesto militar avanzado, cumpliendo las órdenes del Occidente imperialista para controlar fabulosas riquezas y beneficios para los intereses principalmente de las Grandes Petroleras. 

Los palestinos han utilizado todos los medios a su alcance para luchar por su liberación, incluidas huelgas generales, manifestaciones, etc., en las que fueron acribillados por las fuerzas de ocupación israelíes y expulsados aún más de sus hogares. Ninguna fuerza de liberación puede competir contra bombas, tanques, helicópteros y otro armamento militar de alta potencia simplemente lanzando piedras y botellas, o incluso secuestrando aviones, por muy justificadas y heroicas que hayan sido estas tácticas para ayudar a llamar la atención mundial sobre la ocupación israelí. 

Así, una vez que el grupo Hamás fue elegido democráticamente para representar a la Gaza ocupada en 2006, se elevó una resistencia organizada sin concesiones a la ocupación, enraizada en la Primera Intifada de finales de la década de 1980. 

Las fuerzas de la clase obrera de todo el mundo deben defender el derecho de Hamás y de otros grupos a dirigir una lucha armada, a pesar de cualquier diferencia ideológica. Cualquier forma de resistencia contra la ocupación israelí es también un golpe contra el imperialismo. Esta resistencia también sigue rompiendo el aislamiento de décadas de quienes se oponen al sionismo, un aislamiento que ha contado con el apoyo unido de la clase dominante mundial y sus expertos burgueses, especialmente los medios de comunicación. 

El resto de las masas del mundo árabe, que también han sufrido a manos de los matones sionistas durante décadas, ven la lucha palestina como inspiración para luchar contra sus propios gobiernos títeres, que son cómplices de la sumisión a Israel y al imperialismo. Lo único que puede desafiar a un Estado represivo como Israel -un Estado fundado sobre el robo de tierras al por mayor, llevado a cabo con brutalidad y genocidio- es la resistencia armada y el respaldo de las masas que apoyan esa resistencia armada. 

Palestina es una demostración ejemplar del derecho a la autodefensa -una forma de autodeterminación- de un pueblo o nación oprimidos, que cualquier fuerza de izquierdas que se considere revolucionaria -especialmente si tiene su base en un país imperialista- debe defender para reforzar la solidaridad de clase global. 

Una visión de clase sobre la violencia

Sam Marcy, el difunto presidente del Workers World Party, escribió tres artículos que aparecen en el panfleto de 1992 “Una defensa marxista de la rebelión de Los Ángeles”, cuando las comunidades negra y latina se levantaron en una rebelión espontánea tras la absolución de cuatro policías blancos racistas acusados de golpear casi hasta la muerte a un automovilista negro, Rodney King, en 1991. Este atroz crimen fue grabado en vídeo antes de que existieran las redes sociales. Se titula “Marxismo sobre la violencia”. 

“Después de cada etapa en la lucha de los trabajadores y los oprimidos, sigue una lucha ideológica sobre qué métodos deben adoptar las masas para lograr su liberación del capital monopolista imperialista. Siempre hay quienes abjuran de la violencia mientras minimizan el uso inicial de la violencia por parte de la clase dominante. La denuncian de palabra, mientras que en los hechos realmente la encubren. Eso es precisamente lo que está ocurriendo ahora. 

“Sí, en efecto, admiten de buen grado que el veredicto de la paliza a Rodney King fue erróneo e injusto. Pero -y aquí sus voces se hacen más fuertes- ‘Las masas no deberían haber salido a la calle y haberse tomado la justicia por su mano’. Su denuncia de la violencia de la clase dominante es tenue y apagada – sobre todo es hipócrita, una pura formalidad. Es una forma indecente de aparentar que se toman las dos partes de la discusión cuando lo que sigue es en realidad una condena de las masas. 

“En los momentos en que la burguesía se encuentra contra la pared, cuando las masas se han levantado repentina e inesperadamente, la burguesía se pone muy lírica al abjurar de la violencia. Inventa todo tipo de mentiras y engaños sobre la insubordinación de unos pocos en las masas frente a la ordenada mayoría respetuosa de la ley. Una vez más, el marxismo lo corta todo. La visión marxista de la violencia surge de un concepto totalmente diferente. En primer lugar, distingue entre la violencia de los opresores y la violencia de respuesta de las masas. 

“El mero hecho de poder plantearlo así es un paso gigante hacia delante, lejos de las repugnantes elogios burgueses a la no violencia. A ninguno de ellos se le ocurre demostrar que las masas nunca han dado un verdadero salto adelante con la teoría de la noviolencia. La timidez nunca ha triunfado en la historia. De hecho, los marxistas prefieren los métodos no violentos si los objetivos que buscan las masas -liberarse de la opresión y la explotación- pueden obtenerse de esa manera. Pero el marxismo explica la evolución histórica de la lucha de clases, así como la lucha de las naciones oprimidas contra los opresores.” (En workers.org/book/a-marxist-defense-of-the-l-a-rebellion/)

Del río al mar, ¡Palestina será libre!




Source: Workers.org