November 20, 2021
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Por: Johnny Hodgson

Lo que sigue es parte de una presentaciĂłn realizada por Johnny Hodgson, Secretario PolĂ­tico del Frente Sandinista de LiberaciĂłn Nacional para la RegiĂłn AutĂłnoma del Caribe Sur (RACCS), el 6 de octubre en Managua, Nicaragua, a una delegaciĂłn estadounidense compuesta por Coleen Littlejohn, Sara Flounders, Monica Moorehead, Joav Elinevsky y Stan Smith. La transcripciĂłn estĂĄ ligeramente editada.

De izquierda a derecha: JosĂ© LeĂłn AvilĂ©s, SecretarĂ­a Ejecutiva de Desarrollo de la Costa Caribe y Johnny Hodgson. — Managua, 6 de octubre. CrĂ©dito: WW PHOTO: Monica Moorehead

Mi idea es contarles quiĂ©nes somos, la gente de la costa del Caribe, dĂłnde estamos ahora y a dĂłnde queremos llegar. Tenemos seis pueblos diferentes, seis grupos Ă©tnicos diferentes en la costa caribeña – Miskitu, Mayangna, Rama, Garifuna, Criollo, Mestizo. Originalmente, tenĂ­amos ocho grupos diferentes de personas viviendo en la costa del Caribe cuando los europeos llegaron por primera vez. En 1502 llegaron europeos y africanos a lo que hoy llamamos la costa caribeña de Nicaragua. Los europeos vinieron porque quisieron. Los africanos vinieron contra su voluntad.

Nicaragua ha sido históricamente un país dividido. Dividido por las potencias coloniales. Lo que hoy conocemos como costa del Pacífico fue una colonia española. Lo que hoy llamamos costa del Caribe fue un protectorado britånico. Así que debido a estas circunstancias, la presencia de los europeos, fue intrigante la alianza entre los britånicos y los nativos, una alianza para luchar contra los españoles. Los españoles estaban en la costa del Pacífico, los britånicos en la costa del Caribe. Los britånicos hicieron una alianza con los nativos para luchar contra los españoles.

Así que desde los primeros días de la época colonial en la costa del Caribe en Nicaragua, tuvimos a los españoles enseñando a los indígenas de la costa del Pacífico a luchar contra los indígenas de la costa del Caribe, diciéndoles que eran sus enemigos. Y lo mismo, los britånicos en la costa del Caribe diciéndole a nuestros indígenas que sus enemigos son los indígenas del Pacífico.

Así que tuvimos esta división histórica y como resultado de esa alianza entre los britånicos y los indígenas, este territorio conocido entonces como la costa miskitu y hoy como la costa caribeña de Nicaragua, se convirtió en un protectorado britånico, ese es el estatus legal que tenía. Se estableció un gobierno monårquico por lo que se comenzó a coronar reyes en 1635.

Dividido por la colonizaciĂłn

Este reino siguió haciendo negocios e intercambios comerciales con los europeos hasta 1783. En 1783, en Francia, firmaron un tratado para intentar poner fin a la guerra entre britånicos y españoles. Lo llamaron el Tratado de París. Para tratar de poner fin a la guerra, compartieron territorios. Así que en ese reparto, decidieron poner nuestro territorio en manos de los españoles y Belice en manos de los britånicos. La costa de Miskitu debía pasar a formar parte de la corona española.

Pero los britĂĄnicos de la costa caribeña dijeron: “No, no queremos tener nada que ver con ese documento que se firmĂł allĂ­. Estamos contentos aquĂ­. Nos va bien aquĂ­. Tenemos todo lo que necesitamos aquĂ­. Tenemos todo lo que necesitamos para reparar nuestros barcos. Cuando lanzamos nuestras redes, cogemos tantos peces que las redes se rompen. Tenemos suficiente miel para endulzar nuestras bebidas”. Incluso mencionaron: “Tenemos todo lo que necesitamos para satisfacer nuestro apetito sexual”. ÂĄSĂ­, lo mencionaron! AsĂ­ que dicen que no vamos a ninguna parte.

Pero los españoles tienen un documento que dice que son los dueños de ese territorio, y lo reclaman. AsĂ­ que en 1786, tuvieron lo que llaman la ConvenciĂłn de Londres, donde ratificaron el Tratado de ParĂ­s, diciendo que este territorio pertenece a España. Pero no solo lo ratificaron. Pusieron el calendario estableciendo que si los britĂĄnicos no salĂ­an de la costa de Miskitu antes del 10 de abril de 1787, se convertirĂ­an en sĂșbditos de la corona española. TendrĂ­an que obedecer a sus enemigos.

Pero incluso con eso, los britĂĄnicos esperaron hasta el Ășltimo minuto para salir. AsĂ­ que prĂĄcticamente tuvieron que venir a trasladarlos a todos. Tuvieron que venir de Inglaterra para trasladar a todos estos britĂĄnicos y llevarlos a Belice.

Y al apresurarse para salir antes de la fecha lĂ­mite, muchos de los negros esclavizados pudieron quedarse. Y esos esclavizados que se quedaron se mezclaron con los indĂ­genas y empezaron a llamarse criollos desde 1787 hasta hoy. AsĂ­ que tenĂ­amos indĂ­genas y ahora tenemos un nuevo grupo de personas llamado criollo, una mezcla de africanos e indĂ­genas.

Luego, 10 años después, en 1797, los garífunas fueron expulsados de San Vicente y vinieron a establecerse aquí en Centroamérica, en Roatån y, después, en la costa caribeña de Nicaragua. Así que teníamos a los indígenas y a los afrodescendientes viviendo en la costa caribeña de Nicaragua, tratando de avanzar. Pero en 1894, presionamos formalmente, oficialmente, para ser parte de Nicaragua. No fue un acuerdo. Fue por la fuerza de las armas que la costa del Caribe, la costa de Miskitu, pasó a ser parte de Nicaragua.

Éramos invisibles

Cuando pasamos a formar parte de Nicaragua, fue una Ă©poca dura. Lo llamamos ‘Tiempo de imposiciĂłn’ porque Nicaragua empezĂł a imponer autoridad, a imponer nuevas leyes, etc. Fue una cosa muy dura, una cosa horrible para la gente de la costa caribeña que histĂłricamente ejercĂ­a un nivel de autogobierno diferente. A pesar de ser un protectorado britĂĄnico ejercĂ­amos un nivel de autogobierno diferente, tenĂ­amos nuestros propios reyes, nuestras propias leyes, etcĂ©tera. AsĂ­ que el territorio se incorporĂł a Nicaragua, pero no el pueblo.

Nicaragua dijo: ‘Ese territorio es mĂ­o. Esos recursos son mĂ­os, son nicaragĂŒenses’. ÂżPero la gente? Nunca fuimos reconocidos como nicaragĂŒenses. La ConstituciĂłn nicaragĂŒense estableciĂł un paĂ­s monoĂ©tnico, un paĂ­s con una sola lengua. El idioma oficial de Nicaragua es el español. AsĂ­ que vivĂ­amos allĂ­, pero Ă©ramos invisibles. No estĂĄbamos en la ConstituciĂłn. EstĂĄbamos excluidos de todo, econĂłmica y socialmente.

Vine a Managua a estudiar en 1972. En los años 70, era muy difĂ­cil que alguien viniera de la costa caribeña a estudiar aquĂ­. No tenĂ­amos ninguna universidad en la costa caribeña, asĂ­ que habĂ­a que venir a Managua. AsĂ­ que ese año que vine, dos de nosotros pudimos venir a estudiar a la universidad agrĂ­cola. Y cuando tenĂ­amos un descanso, hablĂĄbamos en criollo. Algunos de los muchachos venĂ­an y decĂ­an: ‘Oye, tĂș no puedes estar hablando esa cosa aquí’. Y yo me defendĂ­a y decĂ­a: ‘No, yo soy nicaragĂŒense, tengo derechos y puedo hablar mi idioma’.

‘Yo me leí la Constitución de la A a la Z’

Y un dĂ­a vino uno de los muchachos y me dio un ejemplar de la ConstituciĂłn de Nicaragua. Y me dijeron que le mostrara en la ConstituciĂłn dĂłnde dice que soy nicaragĂŒense, que los negros son nicaragĂŒenses, que los mĂ­skitos son nicaragĂŒenses y dĂłnde dice que tengo derecho a hablar ‘esa cosa’.

Y si pudiera, entonces me daría mil córdobas. En 1972, mil córdobas eran bastantes para un estudiante, ¿sabes? Así que hice una lista de lo que iba a comprar con mil córdobas. Sí, iba a comprar zapatillas nuevas, una camiseta nueva, me la hice. No se me ocurría qué iba a hacer con mil córdobas.

AsĂ­ que tomĂ© la ConstituciĂłn y me puse a leerla y la leĂ­ de la A a la Z. Y no encontrĂ© ni una sola palabra que dijera que soy nicaragĂŒense o que el idioma que hablo tenĂ­a algĂșn valor o algo asĂ­. Y pensĂ© que tal vez lo habĂ­a leĂ­do demasiado rĂĄpido, asĂ­ que lo volvĂ­ a leer. Lo leĂ­ dos veces, y cuando me di cuenta de que no estaba en la ConstituciĂłn, llorĂ©.

Me criaron para ser duro. Me educaron en una escuela donde decĂ­an: “Los hombres no lloran”, Âżsabes? Pero llorĂ© porque no podĂ­a creer que tuviera que venir a la universidad para descubrir que ni siquiera estaba en la ConstituciĂłn. En español, tienen una frase que traducida al inglĂ©s dice: “No hay mal que dure cien años, y no hay nadie que no lo resista”. AsĂ­ que eso fue en 1972, y en 1979 tuvimos el triunfo de la revoluciĂłn.

   Pronto: La revoluciĂłn sandinista lo cambiĂł todo




Source: Workers.org